viernes, 26 de mayo de 2017

Capítulo 10.- Una Agonía en Cinco Espasmos (181)

Primer espasmo


     Cuando Spencer, Wallace y Darwin utilizaron originalmente el término 'aptitud', la carga de tautología no se le hubiera ocurrido a nadie. Voy a llamar a este
uso aptitud original [1]. No tenía un significado técnico preciso, y los más aptos no se definían como los que sobreviven. Aptitud quería decir, más o menos, capacidad de sobrevivir y reproducirse, pero no se definía ni se medía como sinónimo de éxito reproductivo precisamente. Tenía una gama de significados específicos, dependiendo del aspecto particular de la vida que uno estaba examinando. Si el objeto de atención era la eficiencia en la trituración de alimentos vegetales, los individuos más aptos eran los de dientes más duros o los de músculos mandibulares más poderosos. En diferentes contextos se tomaría como los individuos más aptos a  aquellos con los ojos más agudos, los músculos más fuertes en las piernas, los oídos más agudos, los reflejos más rápidos. Estas capacidades y habilidades, junto con muchos otros, se suponía que debían mejorar través de las generaciones, y la selección natural efectuaría esa mejora. La 'supervivencia del más apto' era una manera general de caracterizar estas mejoras particulares. No hay nada tautológico en esto.    

      Fue sólo más tarde cuando se adoptó la aptitud como un término técnico. Los biólogos pensaban que necesitaban una palabra para esa cantidad hipotética que tiende a ser maximizada como resultado de la selección natural. Podrían haber elegido 'potencial selectivo', o 'supervivilidad', o 'W' pero optaron por la aptitud. Hicieron el equivalente a reconocer que la definición que buscaban debe {182} ser 'lo que sea necesario para hacer la supervivencia del más apto una tautología'. Redefinieron la aptitud en consecuencia.    

      Pero la tautología no es una propiedad del darwinismo en sí mismo, sino simplemente del eslogan que a veces utilizamos para describirlo. Si yo digo que un tren que viaja a una velocidad media de 120 km/h llegará a su destino en la mitad del tiempo que un tren que viaja a 60 km/h, el hecho de que he pronunciado una tautología no impide que los trenes corran, ni dejar de hacernos preguntas significativas sobre lo que hace a un tren más rápido que el otro: ¿tiene un motor más grande, combustible superior, una forma más aerodinámica, ...? El concepto de velocidad se define de tal manera como para hacer declaraciones tales como la de arriba tautológicamente ciertas. Esto es lo que hace que el concepto de velocidad sea útil. Como Maynard Smith (1969) dijo fulminantemente: 'Por supuesto que el darwinismo contiene características tautológicas: cualquier teoría científica que contiene dos líneas de álgebra lo hace'. Y cuando Hamilton (1975a), hablando de la supervivencia del más apto, dijo que 'las acusaciones de tautología parecen injustas en esta pequeña frase en sí', fue demasiado benévolo. Dada la finalidad para la cual se redefinió la aptitud, la 'supervivencia del más apto' tenía que convertirse en una tautología.     

     Volver a definir la aptitud en un sentido técnico especial podría no haber hecho ningún daño, más que para dar a algunos filósofos serios un campo de estudio, pero desafortunadamente su significado técnico exacto ha variado mucho, y esto ha tenido el efecto más grave de confundir también a algunos biólogos. De los diversos significados técnicos, el más preciso y libre de toda sospecha es el adoptado por los genetistas de poblaciones.

viernes, 19 de mayo de 2017

Capítulo 10.- Una Agonía en Cinco Espasmos (180)

     Parecer difícil creer que alguien se confunda como Wallace indica, pero Young (1971) proporciona una amplia evidencia que confirma que los contemporáneos de Darwin lo hacían a menudo. Incluso hoy día la confusión no es desconocida, y una confusión análoga se produce con la expresión 'gen egoísta': "Se trata de una ingeniosa teoría,  pero inverosímil. No hay ninguna razón para imputar la compleja emoción del egoísmo a moléculas" (Bethell 1978); "Los genes no pueden ser egoístas o altruistas, no más de lo que los átomos puedan ser celosos, los elefantes abstractos o las galletas ideológicas" (Midgley 1979; véase la respuesta de Dawkins 1981).


     Darwin (1866) quedó impresionado por la carta de Wallace, que encontró 'tan clara como la luz del día', y resolvió incorporar la 'supervivencia de los más aptos' en sus escritos, aunque advirtió que 'el término Selección Natural se ha utilizado ya en tan gran medida en el extranjero y en el país que dudo que pudiera abandonarse, y con todos sus defectos sentiría que se hiciera el intento. El hecho de que sea  rechazada ahora debe depender de la "supervivencia del más apto"...' (Darwin entendió claramente el principio 'meme'). 'Como con el tiempo el término debe volverse inteligible, las objeciones a su uso se volverán más y más débiles. Dudo que el uso de cualquier término hubiera hecho el concepto inteligible para algunas mentes ... En cuanto a M. Janet, es un metafísico, y tales caballeros son tan agudos que creo que a menudo malinterpretan la gente común'.


     Lo que ni Wallace ni Darwin pudieron prever fue que 'supervivencia de los más aptos' estaba destinada a generar una confusión más grave que la que
ha tenido 'selección natural'. Un ejemplo conocido es el intento, redescubierto con entusiasmo casi patético por sucesivas generaciones de filósofos aficionados (e incluso profesionales) (¿'tan agudos que malinterpretan la gente común'?), de demostrar que la teoría de la selección natural es una tautología sin valor (una variante divertida es que es infalsable ¡y por lo tanto falsa!). {181} De hecho la ilusión de la tautología deriva completamente de la frase de supervivencia del más apto, y no de la propia teoría. El argumento es un ejemplo notable de elevación de las palabras por encima de su rango, cuyo sentido se asemeja a la prueba ontológica de San Anselmo sobre la existencia de Dios. Al igual que Dios, la selección natural es una teoría demasiado grande para ser probada o desmentida por juegos de palabras. Dios y la selección natural son, después de todo, las únicas dos teorías funcionales que tenemos de por qué existimos.

     En pocas palabras, la idea de esta tautología es la siguiente: la selección natural se define como la supervivencia de los más aptos, y los más aptos se definen como los que sobreviven. Por tanto, la totalidad del darwinismo es una tautología infalsable y no tenemos que preocuparnos más en ello. Afortunadamente,
están disponibles varias réplicas autorizadas a esta pequeña vanidad caprichosa (Maynard Smith 1969; Stebbins 1977; Alexander 1980), y no necesitan que les eche una mano. No obstante, anotaré la idea de la tautología en mi lista de enredos atribuibles al concepto de aptitud.

     Es, como ya he dicho, un objetivo de este capítulo mostrar que la aptitud es un concepto muy complejo, y que podría ser útil evitarlo siempre que podamos. Una manera en la que voy a hacerlo es mostrar que la palabra ha sido utilizada por los biólogos en al menos cinco sentidos diferentes. El primer y más antiguo significado es el más cercano a su uso cotidiano.

viernes, 12 de mayo de 2017

Capítulo 10.- Una Agonía en Cinco Espasmos (179)

10 Una agonía en cinco Espasmos (1)


     El lector puede observar que hemos llegado hasta aquí sin apenas mencionar la 'aptitud' (fitness). Esto ha sido deliberado. Tengo dudas sobre el término, pero he sido impasible. Varios de los capítulos anteriores se han dirigido, por diferentes caminos, a exponer las debilidades de la candidatura del organismo individual al título de optimón, la unidad para la cual puede decirse que funcionan las adaptaciones beneficiosas.
La 'aptitud', tal como la utilizan normalmente los ecólogos y los etólogos, es un truco verbal, un dispositivo ideado para que sea posible hablar en términos de individuos, en lugar de verdaderos replicadores, como beneficiarios de la adaptación. Por tanto, la palabra es una especie de símbolo verbal de la posición contra la que estoy tratando de argumentar. Más que eso, la palabra es activamente confusa, porque se ha utilizado de muchas maneras diferentes. Por consiguiente, es apto acabar la sección crítica del libro con una discusión de la aptitud.     


     El término de Herbert Spencer (1864) 'supervivencia  del más apto' fue adoptado por Darwin (1866), a instancias de Wallace (1866). El argumento de Wallace es hoy una fascinante lectura, y no puedo resistirme a citarlo con cierta extensión:
    Mi querido Darwin:
     Me ha llamado repetidamente la atención la incapacidad absoluta de numerosas personas inteligentes para ver con claridad, o en absoluto, los efectos automáticos y necesarios de la Selección Natural, que me llevó a concluir que el término en sí, y su modo de ilustrarlo, aunque claro y hermoso para muchos de nosotros, aún no es el mejor adaptado para impresionar al público naturalista en general ... en la reciente obra de Janet sobre 'El Materialismo del Día de Hoy' ...  considera que su punto débil es que usted no ve que el 'pensamiento y la dirección son esenciales para la acción de la Selección Natural'. La misma objeción la han hecho una veintena de veces tus principales oponentes, y la he oído tantas veces a mí mismo afirmarla en conversación. Ahora, creo que esto se debe casi totalmente a tu elección del término Selección Natural, y así constantemente comparándola en sus efectos a la selección del hombre, y también a {180} tu tan frecuente personificación de la naturaleza como 'selección', como 'preferencia', como ' buscando sólo el bien de la especie', etc., etc. Para unos pocos es tan clara como la luz del día, y bellamente sugerente, pero para muchos es, evidentemente, un obstáculo. Deseo, por tanto, sugerirte la posibilidad de evitar por completo esta fuente de error en tu gran obra (si ahora no es demasiado tarde), y también en las futuras ediciones de 'El Origen', y creo que puede hacerse sin dificultad y muy eficazmente mediante la adopción el término de Spencer (que generalmente utiliza con preferencia a la Selección Natural), a saber, 'La supervivencia del Más Apto'. Este término es la expresión normal de la realidad; la 'Selección Natural' es una expresión metafórica de la misma, y ​​en cierta medida indirecta e incorrecta, ya que, incluso personificando la Naturaleza, no selecciona tanto variaciones especiales como extermina a las más desfavorables ... [Correspondencia Wallace- Darwin].


(1) Nota del Traductor: El título original  (An Agony in five fits) parafrasea el subtítulo del poema de Lewis Carroll The Hunting of the Snark: An Agony in eight fits, que se ha traducido como "La Caza del Carualo: una agonía en 8 espasmos" (desconozco el motivo de la traducción de Snark por "Carualo", cuando Snark es una criatura imaginaria parece que inventada por Carroll, a modo del gamusino popular hispano). 
Cito a Miguerosado, que me envió su traducción:  "Dawkins juega con la polisemia de la palabra fit (que significa sección de un poema, canto, pero también adaptado, adecuado", en el aspecto biológico de fitness
Yo he preferido traducir fits en los títulos de este capítulo  como "espasmos", para que concordara mejor el significado con "agonía", pero hay que tener en cuenta el significado biológico que pretende Dawkins..

viernes, 5 de mayo de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (y 178)

     De ninguna manera éste es el único ejemplo de herencia no nuclear. Cada vez está más claro que los genes no nucleares, ya sea en orgánulos como las mitocondrias o sueltos en el citoplasma, ejercen efectos notables en los fenotipos (Grue 1976). Tenía la intención de incluir una sección llamada El Plásmido Egoísta, para discutir las consecuencias esperadas de la selección actuando en replicadores citoplasmáticos, y los resultados probables de los conflictos con los genes nucleares. Sin embargo, había conseguido no más allá de algunas breves observaciones sobre las 'mitocondrias egoístas' (ahora en el capítulo 12), cuando salieron dos artículos (Eberhard 1980; Cosmides y Tooby 1981) que, de forma independiente, dicen todo lo que yo podría haber dicho y mucho más. Por dar sólo un ejemplo, 'la migración de las mitocondrias del óvulo a agruparse alrededor del núcleo del óvulo, a fin de favorecer su inclusión en el "neocitoplasma" del proembrión en las gimnospermas Larix y Pseudotsuga ... puede ser el resultado de la competencia para su inclusión en el embrión' (Eberhard, p. 238). En lugar de repetir ampliamente lo que dicen, preferiría simplemente recomendar a los lectores que consulten  estos dos excelentes {178} artículos. Sólo voy a añadir que ambos documentos son buenos ejemplos del tipo de debate que creo que va a convertirse en un lugar común, una vez que el replicador reemplace al organismo individual como unidad conceptual fundamental en nuestra manera de pensar sobre la selección natural. No hay que ser clarividente para profetizar, por ejemplo, el surgimiento de una floreciente nueva disciplina sobre "sociobiología procariota".     

     Ni Eberhard ni Cosmides & Tooby justifican explícitamente ni documentan  la visión de la vida desde el punto de vista de los genes: simplemente la asumen; 'El reciente cambio hacia la visión del gen como unidad de selección, junto con el reconocimiento de los diferentes modos de herencia genética, hacen que el concepto de parasitismo, la simbiosis, el conflicto, la cooperación y la coevolución -que fueron desarrollados con referencia a organismos completos- sean pertinentes a los genes dentro de un organismo' (Cosmides & Tooby). Estos artículos tienen lo que sólo puedo describir como el aroma de ciencia post-revolucionaria normal (Kuhn 1970).

viernes, 28 de abril de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (177)

    Como en el trabajo de Steele, que consideremos esto como herencia de caracteres adquiridos depende de nuestra definición de línea germinal. Si dirigimos nuestra atención hacia el cuerpo individual, una mutilación quirúrgica de su membrana es claramente una característica adquirida que no tiene nada que ver con la línea germinal nuclear. Si, por el contrario, nos fijamos en los replicadores subyacentes, en este caso quizás los cuerpos basales de los cilios, el fenómeno cae bajo el concepto general de propagación del replicador. Dado que las estructuras macromoleculares en la membrana son verdaderos replicadores, el rotar quirúrgicamente una porción de la corteza es análogo a cortar una porción del cromosoma, invertirlo, y volver a colocarlo. Es natural que se herede la inversión, porque es parte de la línea germinal. Parece que los elementos de la membrana de Paramecium tienen una línea germinal propia, aunque es particularmente notable que la información transmitida no parece estar codificada en ácidos nucleicos. Deberíamos predecir definitivamente que la selección natural puede actuar directamente sobre esta línea germinal no genética, dando forma a la estructura superficial para el beneficio adaptativo de las unidades que se replican en la misma superficie. Si existe algún conflicto entre los intereses de estos replicadores superficiales y los genes nucleares, la resolución de ese conflicto daría lugar a un estudio fascinante.

viernes, 21 de abril de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (176)

     Permítaseme exponer el asunto de otra manera. Si un hombre es particularmente gordo, hay muchas formas en que esto puede haberse producido. Podría tener una predisposición genética para metabolizar el alimento de forma particularmente exhaustiva. O podría haberse sobrealimentado. El resultado final de un exceso de alimentos puede ser idéntico al resultado final de un gen particular. En ambos casos el hombre es gordo. Pero las rutas por las que los dos agentes causales produjeron efectos idénticos son totalmente diferentes. Para que un hombre que se atiborre artificialmente de comida transmita su gordura adquirida genéticamente a sus hijos, tendría que existir algún mecanismo que detectara su obesidad, entonces localizara un gen de la gordura y lo hiciera mutar. Pero ¿cómo se podría localizar un 'gen de la gordura? No hay nada intrínseco en la naturaleza del gen que haga que sea reconocible como un 'gen de la gordura'. Tiene su efecto obeso sólo como resultado de la larga y compleja secuencia de despliegue que es el desarrollo epigenético. La única manera, en principio, para reconocer un gen de la gordura como tal, es permitirle ejercer sus efectos sobre los procesos normales del desarrollo, y esto significa el desarrollo en el sentido normal, posterior.

     Esta es la razón por la que las adaptaciones corporales pueden surgir por selección. Los genes pueden ejercer sus efectos normales en el desarrollo. Sus consecuencias en el desarrollo -efectos fenotípicos- retroalimentan las posibilidades de sobrevivir de esos genes, y como resultado las frecuencias genéticas 
cambian en las sucesivas generaciones en direcciones adaptativas. Las teorías selectivas de la adaptación, pero no las teorías instructivas, pueden afrontar el hecho de que la relación entre un gen y su efecto fenotípico no es una propiedad intrínseca del gen, sino una propiedad de las consecuencias del desarrollo posterior del gen en la interacción con las consecuencias de muchos otros genes y muchos factores externos.

     La adaptación a un entorno complejo puede surgir en los organismos individuales a través de la instrucción desde ese ambiente.
Ciertamente esto sucede en muchos casos. Pero, aceptando la epigenética y no la embriología preformacionista, esperar que tales adaptaciones complejas se traduzcan en código genético por algún medio que no sea selección de la variación no dirigida, es una violación grave de todo lo que considero racional.

     Hay otros ejemplos de lo que parece verdadera 'instrucción' lamarckiana heredada
del ambiente. Anomalías no genéticas que aparecen, o incluso que son inducidas quirúrgicamente, en la corteza de los ciliados, pueden ser heredadas directamente. Lo han demostrado Sonneborn y otros. Según la explicación de Bonner, cortaron una pequeña porción de la membrana exterior de Paramecium y la revirtieron. "El resultado es un Paramecium con parte de una fila de cuerpos basales en los que la fina estructura y los detalles están todos orientados 180º hacia el lado opuesto de la superficie. Esta anomalía cinética es ahora heredada; parece ser un elemento permanente de la progenie (que se ha transmitido a través de 800 generaciones)" (Bonner 1974, p. 180). La herencia parece que no es genética, {177} y obviamente no es nuclear. "...la corteza se compone de macromoléculas que se ensamblan en un patrón particular, y ... este patrón, incluso en un estado perturbado, se hereda directamente... tenemos una membrana grande y extremadamente compleja cuyo patrón de ajuste es una propiedad de las macromoléculas de la membrana y no está bajo control directo del núcleo. Una estructura superficial ha evolucionado a través de lo que debe haber sido un largo tiempo y un vasto número de ciclos celulares. La estructura en sí tendría propiedades tales que su forma inmediata es independiente del núcleo; al mismo tiempo, suponemos, es totalmente dependiente del núcleo para la síntesis de sus componentes específicamente conformados" (Bonner 1974).

viernes, 14 de abril de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (175)

     Pero la metáfora del modelo de los libros de texto es enormemente engañosa, ya que implica una asignación uno a uno entre las partes del cuerpo y las partes del genoma. Mediante la inspección de una casa, podemos reconstruir un modelo a partir del que alguien más podría construir una casa idéntica, utilizando la misma técnica de construcción que se utilizó para la casa original. Las flechas informativas del modelo de casa son reversibles. Las posiciones relativas de las líneas de tinta en el plano y de las paredes de ladrillo de la casa son transformables, una en otra, por unas pocas reglas simples de escala. Para ir del modelo a la casa, multiplica todas las mediciones por, pongamos, veinte. Para ir de la casa al  modelo, divide todas las mediciones por veinte. Si la casa de alguna manera adquiere una nueva característica, por ejemplo un ala oeste, podría escribirse un procedimiento sencillo, automático, para añadir  al modelo un mapa a escala reducida del ala oeste. Si el genoma fuera un plan con una asignación uno a uno de genotipo a fenotipo, no sería inconcebible que la impresión blanca de una mano por contraste en un pecho bronceado pudiera ser asignada a una especie de sombra genética en miniatura de sí misma, y así ser heredada.

     Pero esto es totalmente ajeno a todo lo que ahora entendemos sobre cómo funciona el desarrollo. El genoma no es, en ningún sentido, un modelo a escala del cuerpo. Es un conjunto de instrucciones que, si se obedece fielmente en el orden correcto y en las condiciones adecuadas, se traducirá en un cuerpo. He utilizado previamente la metáfora de un pastel (Dawkins en prensa). Cuando haces un pastel puedes, en cierto sentido, decir que estás 'traduciendo' de la receta al pastel. Pero es un proceso irreversible. No se puede diseccionar un pastel y de ese modo reconstruir la receta original. No hay un mapeo reversible de una a una de las palabras de la receta a las migas de pastel. Esto no quiere decir que un experto cocinero no pudiera lograr una reversión aceptable, cogiendo un pastel que se le presentara y combinando su sabor y propiedades con su propia experiencia pasada de tartas y recetas, y luego reconstruir la receta. Pero eso sería una especie de procedimiento de selección mental, y no sería en ningún sentido una traducción de pastel a receta (una buena discusión sobre la diferencia entre los códigos reversibles e irreversibles, en el contexto del sistema nervioso, está dada por Barlow 1961) .     

     Un pastel es la consecuencia de la obediencia de una serie de instrucciones, cuándo mezclar los diversos ingredientes, cuándo aplicar calor, etc. No es cierto que el pastel sea aquellas instrucciones tomadas de otro medio de codificación. No es como una traducción de la receta del francés al inglés, que en principio es reversible (con más o menos algunos matices). Un cuerpo, también, es la consecuencia de la obediencia de una serie de instrucciones; no tanto cuándo aplicar calor como cuándo aplicar las enzimas que aceleran las reacciones químicas particulares. Si el proceso de desarrollo embrionario se pone en marcha correctamente en el entorno adecuado, el resultado final será un cuerpo adulto bien formado, muchos de cuyos atributos serán interpretables como consecuencias de sus genes. Pero no se puede reconstruir el genoma de un individuo mediante la inspección de su cuerpo, no más de lo que podrías {176} reconstruir William Shakespeare decodificando sus obras completas. El falso argumento de Cannon y Gould de la página 116 se adapta válidamente a la embriología.

viernes, 7 de abril de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (174)

La pobreza del preformacionismo


     Curiosamente, mi creencia en la inviolabilidad del dogma central ¡no es dogmática! Se basa en la razón. Aquí debo tener cuidado, y distinguir dos formas de dogma central, el dogma central de la genética molecular y el dogma central de la embriología. El primero es el indicado por Crick; la información genética puede ser traducida de ácido nucleico a proteína, pero no a la inversa. La teoría de Steele, como él mismo se cuida de señalar, no viola este dogma. Hace uso de la transcripción inversa de ARN a ADN, pero no revierte la traducción de la proteína a ARN. No soy  biólogo molecular, por lo que no puedo juzgar el grado en que se sacudiría el barco teórico si
se descubriera dicha traducción inversa. En principio, no me parece claramente imposible, debido a que la traducción del ácido nucleico a la proteína, o de la proteína al ácido nucleico, es un simple procedimiento de consulta de diccionario, sólo un poco más compleja que la transcripción  ADN/ARN. En ambos casos hay un mapeo uno a uno entre los dos códigos. Si un ser humano o una computadora, equipada con el diccionario, puede traducir de la proteína a ARN, no veo por qué la naturaleza no pudiera. Puede haber una buena razón teórica, o puede ser simplemente una ley empírica que aún no ha sido violada. Pero no hay necesidad de que insista en el asunto, ya que, de cualquier caso, sí que existe una buena razón teórica contra la violación del otro dogma, el dogma central de la embriología. Este es el dogma de que la forma macroscópica y el comportamiento de un organismo pueden ser, en cierto sentido, codificados en los genes, pero el código es irreversible. Si el dogma central de Crick afirma que la proteína no puede ser traducida de nuevo en ADN, el dogma central de la embriología afirma que la forma corporal y el comportamiento no pueden ser traducidos de nuevo en proteínas.     


     Si te duermes bajo el sol con la mano sobre el pecho, se imprimirá una imagen en blanco de tu mano por contraste con tu cuerpo bronceado. Esta imagen es una característica adquirida. Con el fin de que pueda ser heredada, gémulas o virus de ARN, o cualquier agente de traducción inversa que se postule, tendrían que escanear el contorno de la imagen macroscópica de la mano y traducirla en la requerida estructura molecular del ADN para programar el desarrollo de una imagen de la mano similar. Las sugerencias de este tipo constituyen una violación del dogma central de la embriología.     

     El dogma central de la embriología no es consecuencia inevitable del sentido común. Más bien, es una consecuencia lógica de rechazar la visión preformacionista del desarrollo. Sugiero, de hecho, que hay una estrecha relación entre la visión epigenética del desarrollo y la visión darwiniana de adaptación, y entre preformacionismo y la visión lamarckiana de adaptación. Puedes creer en la herencia de las adaptaciones lamarckianas (es decir,  'instructivas'), pero sólo si estás dispuesto a adoptar una visión preformacionista de la embriología. Si el desarrollo fuera preformacionista, si el ADN fuera realmente  un 'modelo para un cuerpo', si fuera en realidad un homúnculo codificado, sería concebible un desarrollo reverso -una embriología especular-. {175}

viernes, 31 de marzo de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (173)

     La cuestión clave es el origen de la adaptabilidad. Gould (1979) trata un tema {173} relacionado cuando dice que la herencia de los caracteres adquiridos, per se, no es lamarckiana: 'El lamarckismo es una teoría de la variación dirigida' (la cursiva es mía). Yo distingo dos clases de teoría del origen de la adaptabilidad. Por temor a quedar atrapados en detalles históricos sobre lo que dijeron exactamente Lamarck y Darwin, no voy a llamarlas más lamarckismo y darwinismo. En su lugar, voy a tomar un prestamo de la inmunología y las llamaré teoría de la instrucción y teoría de la selección. Como Young (1957), Lorenz (1986), y otros han enfatizado, reconocemos la adaptabilidad como una concordancia  informativa entre el organismo y el medio ambiente. Un animal bien adaptado a su entorno puede  considerarse como que incorpora información sobre su entorno, igual que una llave incorpora  información sobre la cerradura que está diseñada para abrir. Se ha dicho que un animal camuflado lleva una foto de su entorno en la espalda.

     Lorenz distingue dos clases de teoría sobre el origen de este tipo de ajuste entre el organismo y el medio ambiente, pero las dos (selección natural y refuerzo del aprendizaje) son subdivisiones de lo que yo llamo la teoría de la selección. Un acervo inicial de variación (mutación genética o comportamiento espontáneo) se va modelando por algún tipo de proceso de selección (selección natural o recompensa/castigo), con el resultado final de que sólo se mantienen las variantes que encajan con la cerradura medioambiental. Así, la adaptabilidad mejora por selección. La teoría de la instrucción es muy diferente. Mientras que el hacedor de llaves selectivo comienza con un gran acervo de llaves 
al azar, las prueba todas en la cerradura, y descarta aquellas que no encajan, el hacedor de llaves instructivo simplemente hace una impresión de cera de la cerradura, y construye directamente una buena llave. El animal instructivamente camuflado se asemeja a su entorno puesto que el entorno imprime directamente su apariencia en el animal, como los elefantes se funden en el paisaje porque están cubiertos por el polvo. Se ha alegado que con el tiempo las bocas francesas se deforman permanentemente en una forma adecuada para la pronunciación de las vocales francesas. Si es así, esto sería una adaptación instructiva. Quizás también lo sería la semejanza de los camaleones con el fondo, aunque por supuesto la capacidad de cambiar de color de forma adaptativa es presumiblemente una adaptación selectiva. Los cambios adaptativos en la fisiología que llamamos aclimatación y entrenamiento, los efectos del ejercicio, el uso y el desuso, probablemente son todos instructivos. Los ajustes adaptativos complejos y elaborados pueden ser conseguidos por instrucción, como el aprendizaje de un lenguaje humano particular. Como ya se ha explicado, está claro que en la teoría de Steele la adaptabilidad no proviene de la instrucción, sino de la selección, y de la selección genética en ese replicador. Mi visión del mundo se revocará si alguien demuestra la herencia genética, no sólo de una 'característica adquirida', sino de una adaptación instructivamente adquirida. La razón es que la herencia de una adaptación instructivamente adquirida violaría el dogma central de la embriología. {174}