viernes, 24 de febrero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckiano (168)

     Los conejos se beneficiarían, sin duda, en heredar los idiotipos adquiridos de sus padres. Comenzarían su vida con una ventaja en la batalla inmunológica {168} contra las plagas que sus padres conocieron, y que ellos mismos, probablemente, conocerán. Luego se trata de un cambio adaptativo dirigido. Pero ¿lo imprime realmente el entorno? Si la formación de anticuerpos funcionara a través de algún tipo de teoría 'instructiva', la respuesta sería sí. El medio ambiente, en forma de moléculas de proteínas antígenas, moldearía entonces directamente las moléculas de anticuerpos en los conejos padres. Si resultara que los descendientes de esos conejos heredaran una propensión para crear los mismos anticuerpos, tendríamos lamarckismo de pura sangre. Pero las conformaciones de las proteínas de los anticuerpos tendrían que ser, según esta teoría, traducidas a la inversa de alguna manera en código de nucleótidos. Steele (p. 36) está convencido de que no hay ningún indicio de dicha traducción inversa, sólo la transcripción inversa de ARN a ADN. No propone ninguna violación del dogma central de Crick, aunque, por supuesto, otros están en libertad de hacerlo (volveré más adelante sobre este punto en un contexto más general).


     La esencia misma de la hipótesis de Steele es que la mejora adaptativa se produce a través de la selección de variación inicialmente aleatoria. Es
una teoría casi tan darwinista como pudiera ser, siempre que pensemos en el replicador y no en el organismo como unidad de selección. No es sólo vagamente análoga al darwinismo, en la forma de, por ejemplo, la teoría de los 'memes', o la teoría de Pringle (1951) según la cual el aprendizaje se produce por selección de una población de osciladores neuronales acoplados entre un acervo de frecuencias de oscilaciones. Los replicadores de Steele son moléculas de ADN en núcleos celulares. No sólo son análogos a los replicadores del darwinismo. Son los mismos replicadores. El esquema de selección natural que esbocé en el capítulo 5 no necesita ninguna modificación para conectar directamente con la teoría de Steele. El tipo de lamarckismo de Steele sólo se parece a la impronta de las características ambientales en la línea germinal si pensamos a nivel del organismo individual. Es cierto que está diciendo que las características adquiridas por el organismo se heredan. Pero si nos fijamos en el nivel más bajo de los replicadores genéticos, está  claro que la adaptación se produce a través de la selección, no de la 'instrucción' (ver más adelante). No es más que selección dentro del organismo. Steele (1979, p. 43) estaría de acuerdo:' ... depende en gran medida de los principios esenciales darwinianos de la selección natural'.


     A pesar de la deuda declarada de Steele a Arthur Koestler,
aquí no hay nada que pueda reconfortar a aquellos, generalmente no biólogos, cuya antipatía hacia el darwinismo está fundamentalmente provocada por el espantajo del 'azar ciego'. O, para el caso, el espantajo gemelo de una despiadada e indiferente Parca, que se burla de nosotros como la única Primera Causa de nuestros sublimes seres, que lo cambia 'todo haciendo pasar hambre y asesinando a ciegas a todo lo que no tiene la suerte de sobrevivir en la lucha universal por lo absurdo' (Shaw 1921). Aunque se probara que Steele tiene razón, ¡no deberíamos escuchar risas triunfales desde la sombra de Bernard Shaw! El espíritu vivo de Shaw se rebeló apasionadamente contra la 'serie de accidentes' darwiniana. '... Parece simple, porque al principio no te das cuenta de todo lo que implica. Pero cuando su significado pleno amanece sobre ti, tu corazón queda sepultado en tu interior. {169} Hay un fatalismo horrible en ello, una reducción espantosa y condenable de la belleza y la inteligencia, de la fuerza y ​​el propósito, del honor y la aspiración ...' Si debemos anteponer la emoción a la verdad, siempre me ha parecido que la selección natural tiene una inspiradora, aunque severa y austera, poesía propia -una 'grandeza en esta visión de la vida' (Darwin 1859). Todo lo que estoy diciendo aquí es que si te abruma el azar ciego, no mires la teoría de Steele como un escape. Pero tal vez no sea demasiado esperar que una adecuada comprensión de la teoría de Steele pueda ayudar a mostrar que el 'azar ciego' no es el epítome adecuado del darwinismo que Shaw, Cannon (1959), Koestler (1967) y otros piensan que es.

viernes, 17 de febrero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (167)

     La evidencia realmente impresionante sólo estuvo disponible después de que la teoría de Steele se  concretara y se publicara, un llamativo y muy sorprendente ejemplo de la ciencia avanzando en la forma en que los filósofos piensan que avanza. Gorczynski y Steele (1980) investigaron la herencia por vía paterna de la tolerancia inmunológica en ratones. Utilizando una versión con una dosis extremadamente alta del método clásico de Medawar, expusieron a crías de ratones a células de otra cepa, para volverlas tolerantes de adultas a injertos posteriores de la misma cepa donante. Luego criaron estos machos tolerantes, y llegaron a la conclusión de que su tolerancia fue heredada por aproximadamente la mitad de sus hijos, que no fueron expuestos en la infancia a los antígenos extraños. Además, el efecto parecía transmitirse a la generación nieta.

     Pendiente de confirmación, tenemos aquí un caso prima facie de herencia de los caracteres adquiridos. La
breve explicación de Gorczynski y Steele sobre su experimento, y sobre experimentos reportados más recientemente que lo amplían  (Gorczynski y Steele 1981), se asemeja a la interpretación de Steele sobre el estudio del conejo antes mencionado. Las principales diferencias entre los dos casos son, en primer lugar, que los conejos podrían haber heredado algo en el citoplasma materno, mientras que los ratones no; y en segundo lugar, se alegó que los conejos heredaban una inmunidad adquirida, mientras que se supone que los ratones heredaban una tolerancia adquirida. Probablemente estas diferencias son importantes (Ridley 1980b; Brent et al. 1981), pero no profundizaré mucho en ellas, pues no estoy tratando de evaluar los resultados experimentales por sí mismos. Me centraré en la cuestión de si, en todo caso, Steele está ofreciendo realmente 'un desafío lamarckista al darwinismo'.

    
Hay algunas cuestiones históricas que debemos aclarar previamente. La herencia de los caracteres adquiridos no es el aspecto de su teoría que el propio Lamarck enfatizara y, contra Steele (1979, p. 6), no es cierto que la idea se originara con él: simplemente asumió la opinión convencional de su tiempo y le injertó otros principios como el 'esfuerzo' y el 'uso y desuso'. Los virus de Steele parecen más una reminiscencia de las propias 'gémulas' pangenéticas de Darwin que a nada postulado por Lamarck. Pero menciono la historia sólo para dejarla de lado. Damos el nombre de darwinismo a la teoría de que la variación no dirigida en una línea germinal aislada recibe la acción de la selección sobre sus consecuencias fenotípicas. Damos el nombre de lamarckismo a la teoría de que la línea germinal no está aislada, y que las mejoras imprimidas ambientalmente pueden moldearla directamente. En este sentido, ¿la teoría de Steele es lamarckista y antidarwinista?

viernes, 10 de febrero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (166)

     Steele forja una triple unión entre la teoría de la selección clonal de Burnet (1969), la teoría del provirus de Temin (1974), y su propio ataque contra la inviolabilidad de la línea germinal de Weismann. Toma de Burnet la idea de una mutación somática que conduce a la diversidad genética en las células del cuerpo. La selección natural intracorporal, entonces, se ocupa de que el cuerpo se pueble de variedades de células exitosas a expensas de las variedades fallidas. Burnet limita la idea a una clase especial de células en el sistema inmune, y el 'éxito' significa el éxito en la neutralización de antígenos invasores, pero Steele lo  generalizaría a otras células. Toma de Temin la idea de los virus de ARN que sirven como mensajeros intercelulares, transcribiendo los genes en una célula, llevando la información a otra célula y transcribiendo inversamente de nuevo en ADN en la segunda célula usando la transcriptasa inversa.


     Steele utiliza la teoría de Temin, pero con un importante énfasis adicional en las células de la línea germinal como receptores de la información genética
inversa transcrita. Limita sabiamente la mayoría  de su discusión al sistema inmunológico, aunque la ambición de su teoría es mayor. Cita cuatro estudios sobre 'idiotipia' en el conejo. Si se les inyecta una sustancia extraña, diferentes conejos individuales la combaten creando diferentes anticuerpos. Incluso si los miembros de un clon genéticamente idénticos se someten al mismo antígeno, cada individuo responde con su propio 'idiotipo' único. Ahora bien, si realmente los conejos son genéticamente idénticos, la diferencia en sus idiotipos ha de deberse a diferencias ambientales o de azar, y no debería, de acuerdo con la ortodoxia, ser heredada. De los cuatro estudios citados, uno dio un resultado sorprendente. El idiotipo de un conejo resultó ser heredado por sus hijos, aunque no compartido por sus compañeros de clon. Steele subraya el hecho de que en este estudio los padres conejos fueron expuestos al antígeno antes del apareamiento para producir la descendencia. En los otros tres estudios los padres fueron inyectados con el antígeno después del apareamiento, y la descendencia no heredaba sus idiotipos. Si el idiotipo fuera heredado como parte de un plasma germinal inviolable, no debería haber ninguna diferencia tanto si los conejos se apareaban antes como después de la inyección. 

     La interpretación de Steele comienza con la teoría de Burnet. La mutación somática genera diversidad genética en la población de células inmunitarias. La selección clonal favorece aquellas variedades genéticas de las células que destruyen de forma satisfactoria el antígeno, y se vuelven muy numerosas. Hay más de una solución a cualquier problema antigénico, y el resultado final del proceso de selección es diferente en cada conejo. Ahora entran los provirus de Temin. Estos transcriben una muestra aleatoria de los genes en las células inmunitarias. Debido a que las células que portan genes de anticuerpos exitosos superan en número a las otras, es estadísticamente más probable que se transcriban estos genes exitosos. Los provirus llevan estos genes a las células germinales, anidan en los cromosomas de la línea germinal y los dejan allí, probablemente suprimiendo a los ocupantes titulares del locus. {167} La próxima generación de conejos es, por tanto, capaz de beneficiarse directamente de la experiencia inmunológica de sus padres, sin tener que experimentar los antígenos relevantes por sí mismos, y sin la intervención dolorosamente lenta y derrochadora de la muerte selectiva del organismo .

viernes, 3 de febrero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (165)

Un susto Lamarckista 


     Utilizo la palabra 'susto' porque, siendo dolorosamente sincero, en pocas {165} cosas
puedo pensar más devastadoras de mi visión del mundo que se demostrara la necesidad de volver a la teoría de la evolución atribuida tradicionalmente a Lamarck. Es una de las pocas contingencias para las que podría ofrecerme a comerme el sombrero. Por tanto, es más importante aún dar una audiencia completa y justa a algunas afirmaciones hechas en nombre de Steele (1979) y Gorczynski y Steele (1980, 1981). Antes de que el libro de Steele (1979) estuviera disponible en Gran Bretaña, The Sunday Times of London (13 de julio 1980) publicó un artículo a toda plana sobre sus ideas y "un experimento sorprendente que parece desafiar el darwinismo y resucitar a Lamarck". La BBC le dio una  publicidad similar a los resultados, en al menos en dos programas de televisión y varios programas de radio: como ya hemos visto, los periodistas 'científicos' están constantemente en alerta para cualquier cosa que suene como un desafío a Darwin. Nada menos que un científico como Sir Peter Medawar nos obligó a tomar el trabajo de Steele en serio al hacerlo él mismo. Se le citó siendo adecuadamente cauteloso sobre la necesidad de repetir el trabajo, y concluyendo: 'No tengo ni idea de cuál será el resultado, pero espero que Steele tenga razón' (The Sunday Times).

     Naturalmente cualquier científico espera que la verdad, sea la que sea, salga a la luz. Pero un científico también tiene derecho a sus esperanzas más íntimas en cuanto a lo que la verdad llegará a ser -una revolución en la cabeza de uno está destinada a ser una experiencia dolorosa- ¡y confieso que mis propias esperanzas no coincidieron inicialmente con las de sir Peter! Tenía dudas sobre si las  suyas coincidían realmente con las que se le atribuían, hasta que me acordé de su observación, para mí siempre ligeramente desconcertante (ver página 22), de que 'La principal debilidad de la teoría moderna de la evolución es la falta de una  teoría de la variación completa y funcional, es decir, de la candidatura para la evolución, de la forma en que las variantes genéticas eran ofrecidas para la selección. Por tanto, no tenemos ninguna explicación convincente del progreso evolutivo -de la tendencia por otro lado inexplicable de los organismos en adoptar soluciones cada vez más complicadas a los problemas de permanecer vivos (Medawar 1967). Medawar es uno de los que, más recientemente, han intentado con gran intensidad, y sin embargo han fallado, replicar los hallazgos de Steele (Brent et al. 1981).

     Anticipando la conclusión a la que llegaré, ahora veo con ecuanimidad, aunque con disminución de la expectativa (Brent et al. 1981; McLaren et al. 1981), la perspectiva de que se confirme la teoría de Steele, porque ahora me doy cuenta de que, en el más profundo y más amplio sentido, es una teoría darwinista; una variedad de la teoría darwinista por otra parte que, como la teoría de los genes saltarines, es particularmente afín a la tesis de este libro, ya que hace hincapié en la selección a un nivel que no es  el del organismo individual. Aunque perdonable, la afirmación de que desafía el darwinismo resulta ser sólo un sensacionalismo periodístico, siempre entendiendo el darwinismo en la forma en que yo creo que debe ser entendido. En cuanto a la teoría de Steele en sí, aunque los hechos no la confirman, nos habrá hecho el valioso servicio de obligarnos a agudizar nuestra percepción del darwinismo. No estoy cualificado para evaluar los detalles técnicos de los experimentos de Steele y los de sus críticos (una buena evaluación la da Howard
(1981) {166}, y me concentraré en discutir el impacto de su teoría, si finalmente los hechos llegaran a apoyarla.

viernes, 27 de enero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (164)

     Pero hay un segundo tipo de selección, mucho más simple y más tosca, que podría actuar en contra del ADN egoísta. Cualquier organismo que experimentara una deleción aleatoria de parte de su ADN egoísta sería, por definición, un organismo mutante. La eliminación en sí sería una mutación, y sería favorecida por la selección natural en la medida en que los organismos que la poseen se beneficiarían de ella, presumiblemente debido a que no sufren el despilfarro económico del espacio, los materiales y el tiempo que consume el ADN egoísta. En igualdad de condiciones, los organismos mutantes se reproducirían a un ritmo mayor que los individuos de 'tipo salvaje' lastrados, y la supresión se volvería, en consecuencia, más común en el acervo genético. Téngase en cuenta que no estoy ahora hablando de selección a favor de la capacidad de eliminar el ADN egoísta: esto fue el objeto del párrafo anterior. Aquí estamos reconociendo que la propia eliminación, la ausencia del ADN egoísta, es en sí misma una entidad replicante (¡una ausencia replicante!), que puede ser favorecida por la selección.

     Es tentador incluir en el apartado de forajidos las mutaciones somáticas que causan que las células se sobrerreproduzcan respecto a las células no mutantes de un cuerpo, en detrimento último del propio cuerpo. Pero aunque hay una especie de selección cuasi-darwiniana que puede suceder en tumores cancerígenos, y Cairns (1975) ha llamado
ingeniosamente la atención sobre lo que parecen ser adaptaciones corporales para prevenir dicha selección dentro del cuerpo, creo que aquí no sería útil aplicar el concepto de forajido. No, es decir, a menos que los genes mutantes afectados lograran de alguna manera propagarse indefinidamente. Podrían conseguirlo ya sea siendo transportados en vectores similares a virus, pongamos por el aire, ya sea por algún anidamiento en la línea germinal nuclear. En cualquiera de estos dos casos, se calificarían de 'replicadores de la línea germinal' como hemos definidos en el capítulo 5, y el calificativo de forajido sería apropiado. 

     Ha habido una sorprendente sugerencia reciente de que genes que son beneficiarios de la selección somática podrían de hecho anidar en la línea germinal, aunque en este caso no son cancerosos ni necesariamente forajidos. Quiero mencionar este trabajo, ya que se ha publicitado como un posible resucitador de la llamada teoría 'lamarckista' de la evolución. Puesto que la posición teórica adoptada en este libro es claramente descriptible como 'weismannismo extremo', estoy obligado a ver cualquier reactivación seria del lamarckismo como un debilitamiento de mi posición. Por tanto, es necesario hablar de ello.

viernes, 20 de enero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (163)

    Por espectaculares que hayan sido sus logros, ¿no es posible que los biólogos moleculares hayan estado hasta ahora, igual que los biólogos en otros niveles, en una postura similar a la de nuestro marciano? Asumiendo que la célula es un lugar donde la maquinaria molecular funciona para el bien del organismo, han recorrido un largo camino. Pero podrían ir más lejos si ahora cultivan una visión más cínica y aceptan la posibilidad de que algunas moléculas puede que no sean para nada bueno desde el punto de vista de las demás. Es obvio que ya lo hacen cuando contemplan los virus y otros parásitos invasores. Todo lo que se necesita es a su vez el mismo ojo cínico en el 'mismo' ADN de la célula. Porque están empezando a hacer precisamente esto es por lo que creo que los artículos de Doolittle & Sapienza y Orgel & Crick son tan excitantes, en comparación con las objeciones de Cavalier-Smith (1980), Dover (1980) y otros, aunque desde luego los objetores pueden tener razón en los temas concretos que detallan. Orgel y Crick resumen el mensaje así: 

En resumen, podemos esperar  mediante el proceso de selección natural una especie de lucha molecular por la existencia dentro del ADN de los cromosomas. No hay ninguna razón para creer que esto sea mucho más simple o más fácil de predecir que la evolución en cualquier otro nivel. En el fondo, la existencia de ADN egoísta es posible porque el ADN es una molécula que se replica muy fácilmente y porque el ADN egoísta se produce en un entorno en el que la replicación del ADN es una necesidad. Así  tiene la oportunidad de subvertir estos mecanismos esenciales para su propio propósito.

     ¿En qué sentido el ADN egoísta es un forajido? Lo es en la medida en que los organismos estarían mejor sin él. Quizás desperdicia espacio y materias primas moleculares, Quizás derrocha valioso tiempo de funcionamiento de la maquinaria de duplicación y corrección de pruebas. En cualquier caso, podemos esperar que la selección tenderá a eliminar el ADN egoísta del genoma. Podemos distinguir dos tipos de selección de 'ADN anti-egoísta'. En primer lugar, la selección podría favorecer adaptaciones positivas para eliminar el ADN egoísta de los organismos. Por ejemplo, podría extenderse el principio de corrección de pruebas ya descubierto. {164} Podrían examinarse las secuencias largas por el 'sentido', y extirparse si se hallaran faltas de él. En particular, el ADN altamente repetitivo podría ser reconocido por su uniformidad estadística. Estas adaptaciones positivas son lo que yo tenía en mente en mi discusión anterior de la carrera de armamentos, el 'mimetismo', etc. Aquí estamos hablando de la evolución de una maquinaria de ADN anti-egoísta que podría ser tan elaborada y tan especializada como las adaptaciones antidepredadores de los insectos.

viernes, 13 de enero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (162)

     El ADN egoísta es seleccionado por su poder de difundirse 'lateralmente', para conseguir duplicarse a sí mismo en nuevos loci en otras partes del genoma. No se propaga a expensas de un conjunto particular de alelos, en la forma en que, por ejemplo, se propaga un gen del melanismo en polillas en áreas industriales a expensas de sus alelos en {162} el mismo locus. Esto es lo que lo distingue, como un 'forajido que se difunde lateralmente', de los forajidos alélicos tratados en el capítulo anterior. La extensión lateral a nuevos loci es como la propagación de un virus a través de una población, o como la propagación de las células cancerosas a través de un cuerpo. Orgel y Crick de hecho se refieren a la difusión de replicadores sin función como un 'cáncer del genoma'.

     En cuanto a las cualidades que es realmente probable que se vean favorecidas en la selección del ADN egoísta, tendría que ser biólogo molecular para predecirlas con detalle.
Sin embargo, no hace falta ser  biólogo molecular para suponer que podrían ser clasificadas en dos clases principales: cualidades que  facilitan la duplicación y la inserción, y cualidades que hacen que sea difícil para los mecanismos de defensa de la célula buscarlo y destruirlo. Al igual que un huevo de cuco busca protección mediante el mimetismo con los huevos hospedadores que legítimamente habitan el nido, así el ADN egoísta podría evolucionar cualidades miméticas que 'lo hagan más como el ADN normal y de esta forma, tal vez, menos fácil de eliiminar' (Orgel y Crick). Del mismo modo que una comprensión completa de las adaptaciones del cuco es probable que requiera un conocimiento de los sistemas de percepción de los hospedadores, así  una apreciación completa de los detalles de las adaptaciones del ADN egoísta requerirá un conocimiento detallado de cómo funciona exactamente el ADN polimerasa, cómo ocurre exactamente el corte y el empalme, qué pasa exactamente en la 'corrección de pruebas' molecular. Mientras que el conocimiento completo de estas cuestiones sólo puede venir de un trabajo de investigación detallado del tipo del que los biólogos moleculares han logrado antes tan brillantemente, tal vez no sea demasiado esperar que los biólogos moleculares puedan verse ayudados en sus investigaciones por la constatación de que el ADN no está trabajando por el bien de la célula, sino por el bien de sí mismo. La maquinaria de replicación, empalme, y correción de pruebas puede entenderse mejor si se considera en parte el producto de una despiadada carrera armamentista. Puede enfatizarse el punto con la ayuda de una analogía.

     Imagínese que Marte es una Utopía en la que hay completa confianza, total armonía, sin egoísmo y sin engaño. Ahora imagine un científico de Marte tratando entender la vida humana y la tecnología. Supongamos que estudió uno de nuestros centros de procesamiento de datos -un gran ordenador electrónico con su maquinaria asociada de duplicación, edición y corrección de errores. Si hizo la suposición -natural en su propia sociedad- de que la maquinaria había sido diseñada para el bien común, tendría un largo camino hacia la comprensión de la misma. Los dispositivos de corrección de errores, por ejemplo, estarían claramente diseñados para combatir la inevitable y no malévola Segunda Ley de la Termodinámica. Pero
seguirían desconcertantes ciertos aspectos. No encontraría ningún sentido a los sistemas elaborados y costosos de seguridad y protección: contraseñas secretas y números de código que tienen que ser escritos por los usuarios de computadoras. Si nuestro marciano examinara un sistema de comunicación electrónico militar podría diagnosticar su objetivo como la transmisión rápida y eficiente de información útil, y por lo tanto podría quedar desconcertado por los problemas y gastos {163} que el sistema parece tener con el fin de codificar su mensajes de una manera oscura y difícil de descifrar. ¿No es esto una ineficiencia gratuita y absurda? Criado como está en una Utopía confiable, quizás nuestro marciano requiriera un gran destello de perspectiva revolucionaria para ver que gran parte de la tecnología humana sólo tiene sentido cuando te das cuenta de que los seres humanos desconfían unos de otros, que algunos seres humanos trabajan en contra de los mejores intereses de los otros humanos. Hay una lucha entre aquellos que desean obtener información ilícita de un sistema de comunicación y aquellos que desean ocultarles esa información. Gran parte de la tecnología humana es el producto de carreras de armamentos y sólo puede entenderse en esos términos.

viernes, 6 de enero de 2017

Capítulo 9.- ADN Egoísta, Genes Saltarines, y un Susto Lamarckista (161)

     Orgel y Crick (1980) dicen lo mismo acerca de la paradoja menor de los valores C variables y sobre la teoría del ADN egoísta que la explica: 'Los principales hechos son, a primera vista, tan extraños que probablemente sólo una idea poco convencional los explique'. He tratado de establecer un escenario, mediante una combinación de realidad y extrapolación fantasiosa, en el cual el mismo ADN egoísta puede entrar casi sin ser visto; he tratado de describir un contexto no convencional, pero casi ineludible, en el que aparezca el ADN egoísta. El ADN que no se traduce en proteína, cuyos codones significarían un galimatías sin sentido si alguna vez fueran traducidos, sin embargo puede variar en su replicabilidad, su aplicabilidad y su resistencia a la detección y eliminación por parte de las rutinas de depuración de la maquinaria celular. Por tanto, la 'selección intragenómica' puede conducir a un aumento en la cantidad de ciertos tipos de ADN sin sentido, o no transcritos, desparramados y abarrotando los cromosomas. También el ADN traducido puede ser objeto de este tipo de selección, aunque aquí las presiones de selección intragenómica probablemente serán anegadas por presiones más fuertes, positivas y negativas, resultantes de los efectos fenotípicos convencionales. 

    La selección convencional resulta en cambios en la frecuencia de los replicadores relativa a sus alelos, en loci definidos en los cromosomas de las poblaciones. La selección intragenómica de ADN egoísta es un tipo diferente de selección. Aquí no estamos tratando con el éxito relativo de alelos en un locus en un acervo de genes, sino con la capacidad de extensión de ciertos tipos de ADN en diferentes loci o la creación de nuevos loci. Por otra parte, la selección del ADN egoísta no se limita a la escala de tiempo de generaciones individuales; puede aumentar selectivamente en cualquier división celular mitótica en las líneas germinales de cuerpos en desarrollo. 
     
     En la selección convencional, la variación sobre la que actúa la selección se produce, en última instancia, por mutación, pero por lo general la pensamos como una mutación dentro de las limitaciones de un sistema ordenado de loci: una mutación produce una variante del gen en un locus determinado. Por consiguiente, es posible pensar en la selección como una elección entre alelos en ese locus concreto. Sin embargo, la mutación en el sentido más amplio incluye más cambios radicales en el sistema genético, menores como inversiones, y los más importantes, como los cambios en el número de cromosomas o ploidía, y los cambios de la sexualidad a la asexualidad y viceversa. Estas mutaciones más grandes 'cambian las reglas del juego', pero no dejan de estar, en varios sentidos, sujetas a la selección natural. La selección intragenómica del ADN egoísta pertenece a la lista de los tipos no convencionales de selección, que no implican elección entre los alelos en un locus concreto.